Hace años que te fuiste y sin embargo puedo sentir tu presencia en esta casa.
Estás en este cuarto, mirándome escribir. Creo que en cualquier momento saldrás de entre las sombras dispuesto a hacerme una de tus bromas. Qué bueno sería escucharte reir al ver mi cara de susto... Recuerdo el timbre de tu voz como si lo hubiese oído ayer, incluso el aire vibra del mismo modo ahora.
¿De qué estarás riendo, amigo mío? ¿Qué secreto cosquilleo de ángeles te roza?
Pasó mucho tiempo hasta que tomé el coraje de volver. Ni bien crucé la puerta me asaltaron los olores, las luces y los colores de antaño. Como si esta casa jamás hubiese estado cerrada; como si el tiempo no hubiese pasado... Si hasta esperé oir tus golpes en la ventana, a las ocho de la noche, como todos los viernes.
Al volver a la realidad supe que habías venido.
Sé que estás aquí a mi lado, para nuestra reunión. Y sé que estás feliz de verme.
Fue muy duro perderte, hermano del alma, pero hoy ese dolor ya no tiene importancia. Esta noche por fin nos encontraremos. Brindaré por eso.
...Se pierde esta casa, todo gira tan rápido...
- “Anda, amigo, dame tu mano ¿cómo estás?
Otra vez juntos, pasó tanto tiempo... Por fin otra vez juntos como antes, como siempre.”
Y para siempre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario